Conferencia de Joan Vidal. Isla de Tercia

Parque Agro-Ecológico Isla de Tercia

En la elección del nombre de nuestra iniciativa está la explicación de nuestro colectivo ya que surge de una iniciativa que Joan Vidal conoce a través de Ecologistas en Acción que ya tenían un interés en el paraje de Isla de Tercia, situado detrás de la SE-20, resultado de la corta del río Guadalquivir y el canal del Tamarguillo con la vía del tren de la línea ferroviaria a Huelva. Ésta era una zona que ya se llamaba Isla de Tercia, una zona en la que se generaban islas debido a que el meandro de San Jerónimo se inundaba creando islas, que los habitantes de San Jerónimo llamaban la playa y donde muchos de sus vecinos iban allí a bañarse, un espacio muy interesante.

Esta aventura nace en plena crisis, cuando hay mucha gente que está parada y quiere ponerse a producir a través de la convocatoria de Ecologistas en Acción. La intención es darle un sentido más amplio al parque del Huevo de Colón con los huertos de San Jerónimo y el Parque del Alamillo, creando una zona verde periurbana que englobe todo el conjunto anterior. En este sentido se informa que hay un proyecto más grande de ocupación de tierras y que concretamente se va a centrar en este espacio.

En octubre de 2013 hay un grupo de personas unas veinte con perfiles muy diversos pero todas con un objetivo compartido, quizá el único compartido en un principio, que era la necesidad de buscar una salida a una situación personal de desempleo buscando una actividad orientada hacia la agricultura. Se empezó a trabajar a partir de ahí, se contactó con AVRA, propietaria del suelo, y se les contó la idea que se tenía aunque estaba muy verde, para ver la posibilidad que había de acceder al espacio, que estaba totalmente en desuso, para realizar un huerto. AVRA les solicita a este colectivo concreción para lo que se redactó un proyecto integral con objetivos e intenciones además de un plan de desarrollo del proyecto en tres años. Finalmente se accede al espacio el día 15 de enero de 2014.

La Isla de Tercia ha tenido diferentes usos en los últimos veinte años, fue un parking de la Expo’92, también aparcamiento para el Estadio Olímpico, pero al terminar la Expo se convierte en una zona abandonada, una zona de transición, donde se dan actividades que normalmente no están visibles en las ciudades, como por ejemplo, los encuentros sexuales entre hombres, práctica llamada cruising, era muy común y habitual además de una actividad masiva. Otro uso que tenía era el de pista de motocross, pista de aeromodelismo, aparte de ser el vertedero de mucha gente: lunas de coches, ovejas muertas, etc. En la primera etapa de este proyecto el colectivo convivía en ese espacio abierto y tenía que ver todas estas cosas.

08_isla terciaObjetivos

Los objetivos de este proyecto eran crear una asociación y definirnos como colectivo de autoempleo primero, ya que se contaba con perfiles muy diferentes, gente que venía de la universidad, de la construcción, de la limpieza, agrónomos, sociólogos, masajistas, etc., todos sin empleo y se necesitaba crear un consenso. Lo único que se tenía claro era que una de las directrices que nos daba la administración por la cesión o permitir el uso del espacio, era que la actividad estuviese orientada hacia la ecología, la agroecología, la generación de empleo y algo más que un cultivo. Este colectivo empezó a debatir sobre qué es la agroecología y al final llegaron al acuerdo de llamarse Agro-ecología, porque era nuestro objetivo fundamental, Isla de Tercia, por el sitio donde iban a estar, y así no había que entrar en más debate.

Los objetivos que se marcaron fueron:

  • Impulsar, planificar y gestionar actividades relacionadas con la agroecología en el espacio Isla de Tercia.
  • Generar autoempleo con el fin de garantizar la Inserción laboral de las personas implicadas
  • Recuperar medioambientalmente la zona periurbana de la ciudad, en especial de la Isla de Tercia y sus ecosistemas. Esto era fundamental porque es evidente que era una zona degradada, una zona con un alto valor ecosistémico, que cuenta con un bosque de ribera, está el antiguo cauce del río, es una reserva de plantas y animales importante, es una zona de cultivo, etc., en definitiva, una zona ambiental muy valiosa aunque estaba degradada y abandonada.
  • Desarrollar una economía social, a nivel local y territorial. Se trata de un colectivo que pretende establecer muchas redes y generar muchas sinergias con otros colectivos que trabajan en el plano de la economía social porque son personas que vienen de situaciones precarias. Pretenden generar dinámicas que no sólo los ayuden a ellos mismos sino a todos los demás que estén en la misma situación.
  • Transformar la sociedad hacia la colectividad, promoviendo la integración con redes de otros grupos afines, con el objetivo de crear un movimiento de transformación social más amplio.

Una vez que este colectivo entró allí, fue muy duro porque, al haber sido un parking, tenía una capa de cal de unos 60cm, lo cual dificultaba bastante el hecho de poner cualquier planta, es decir, el lugar era prácticamente un desierto. Sin embargo se trata de una zona ambientalmente muy rica por la confluencia del antiguo cauce del río Guadalquivir con la nueva y el cauce del Tamarguillo y posee una condiciones muy buenas. Se hizo un análisis del suelo y se vio que éste era bueno pero totalmente infértil, porque después de veinte años con una capa de cal no había vida.

La administración, una vez que se cerró el convenio temporal de uso a través de la presentación de un proyecto, aceptó pasar unas máquinas para levantar el suelo, y la capa de cal, ya que el colectivo no podía afrontar ese gasto por las condiciones en las que cada uno llegaba. De estos movimientos de tierra salieron piedras gigantes como resultado de levantar la enorme capa de cal existente. El reto fue convertir eso en huerto.

Se empezó poco a poco a definir la manera de estar allí, así como la relación con la Administración, ya que Isla de Tercia es propiedad de la Junta de Andalucía pero tiene muchas particularidades. La primera es que pertenece al término municipal de Santiponce y parte de las cuarenta y siete hectáreas que forman la Isla de Tercia son de Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, tanto el canal del Tamarguillo como los cauces de los ríos que son zonas inundables, y parte de Adif por lla infraestructura ferroviaria existente. Esto reduce a unas treinta y dos hectáreas la propiedad de la Junta de Andalucía, pero el planeamiento que rige esta zona es el de Santiponce. De las treinta dos hectáreas disponibles se han cedido unas diez hectáreas que son las centrales del triángulo que forma la Isla. Al final, una amalgama de Administraciones y de reglas que para el colectivo que sólo quería cultivar, se hacía un poco complicado.

Parque Agrícola

Existe un proyecto que incluye Isla de Tercia dentro de una ampliación del Parque del Alamillo con objeto de crear un parque agrícola y, aprovechando la existencia de una asociación de agroecología que va a funcionar allí, se pretende impulsar este espacio cambiando el uso actual de este espacio con la introducción del trabajo de este nuevo colectivo.

Jurídicamente se han conformado como una asociación que iría integrada dentro del futuro parque agrícola y que daría sentido a un anillo verde que iría desde el Parque del Alamillo hasta San Jerónimo pasando por la Isla de Tercia. Todo este sistema tiene que salir a concurso y desde el colectivo son conscientes de que cualquier asociación puede optar a estar aquí y ellos serían una más, aunque si bien la primera.

Lo que se está intentado es generar sinergias y trabajar con un muchas asociaciones que están en línea con los objetivos descritos de rehabilitación ambiental, de educación ambiental, de generación de actividades relacionadas con la agroecología, grupos de consumo para dar fuerza al proyecto y generar así un proyecto que sea exportable a otros sitios, que la gente pueda reproducir y generar proyectos y pedir cesiones de espacios para trabajar, especialmente espacios baldíos.

Para esta asociación todo cambió cuando se puso una puerta al espacio y paso de ser un espacio de usos múltiples no saludables para el espacio en sí, como el motrocross, que era devastador, a un espacio de convivencia donde todavía se realiza aeromodelismo, haciendo un uso diverso ya que los aficionados a esta actividad van los fines de semana y la agroecología se trabaja durante la semana. Al cerrar el espacio apareció una tranquilidad increíble, volvieron los animales y se pudo empezar a desarrollar el proyecto. En la zona existe apicultura además, que paro nosotros es muy interesante para la polinización.

A partir de octubre de 2014 empezaron a cultivar, después de haber pasado las máquinas un par de veces para seguir trabajando el terreno, consiguiendo que el terreno estuviese más o menos manejable para, a partir de ese momento, sembrar un poco y empezar la campaña de invierno, continuando actualmente con la de verano.

08_plano isla tercia

Plano Isla Tercia

Financiación

Los principales problemas con los que han tenido que lidiar durante todo este tiempo han sido sobre todo problemas de financiación ya que eran personas paradas y la inversión que podían hacer era muy pequeña para lo que el proyecto requería y, sobre todo, para la magnitud de hectáreas de las que disponían. Tuvieron muchas ideas y consiguieron, a través de la redacción de un proyecto, que una fundación suiza “Fondation pour una terre humaine” les financiase para la realización de infraestructuras. Se trata de una fundación que financia proyectos relacionados con la agroecología pero sólo temas que tengan que ver con las infraestructuras. Con este dinero empezaron el huerto, colocando una instalación de riego, porque necesitaban agua. En el terreno había un pozo que se hizo para la Expo’92 y que estaba disponible pero era necesaria la electricidad, que era muy cara. Con el dinero de la fundación se ha puesto un foco de luz sobre una infraestructura que estaba en desuso y que hubo que acondicionar. También han colocado unas caracolas para guardar aperos y se ha creado un invernadero y comprado un tractor ya que la zona requiere mucho trabajo porque sigue habiendo muchísima cal.

Ahora mismo Isla de Tercia está formada por dieciocho personas. Este número ha ido variando desde veintitrés a dieciséis, ya que la gente entra y sale porque muchas veces encuentran trabajo o no les gusta el proyecto o se cansan de no conseguir nada.

Dentro del planeamiento de Santiponce Isla de Tercia es una zona no edificable por riesgo de inundación, por lo que no se puede hacer ninguna infraestructura permanente, por lo que se han empezado a desarrollar ideas como la bioconstrucción y eso se ha convertido en una de las patas del proyecto.

Estaba claro que sólo se podía trabajar desde la bioconstrucción y por eso contactaron con personas que trabajan en este ámbito. En este momento se está en el proceso de diseño, ya que su propósito es influir en el entorno, generar actividades que vayan hacia la gestión integral del futuro Parque Agrícola, no sólo en educación, que ya es una pata fundamental del actual proyecto, sino también para la economía, en el ámbito del diseño, en cuanto a qué tipo de plantas se van a colocar, el por qué, qué tipo de construcciones se pueden realizar, y darle un sentido. Se les está permitiendo, con sus conocimientos, hacer un diseño de un espacio que es de todos, que es público, con lo que están muy contentos. Igualmente, intentan que sea mucha gente la que esté implicada y se reúnen con un montón de colectivos, no sólo arquitectos que trabajan la bioconstrucción sino también con paisajistas, con la antigua Escuela de Jardinería, con los profesores de ésta que vienen a hacer reconocimientos de plantas y con colectivos que trabajan en intervención social también.

De las diez hectáreas de las que disponen sólo han puesto en marcha tres, ya que cosideran que es suficiente por el tipo de agricultura que quieren desarrollar y que es la biointensiva, que trata de acortar el espacio entre plantas y hacer un manejo más intensivo del suelo, con menos terreno del que se debe utilizar para sacar una rentabilidad determinada.

Una de las actividades que pusieron en marcha fue la de “Amadrina tu frutal ecológico” que fue un éxito. Consiguieron plantar el 1 de febrero doscientos árboles frutales que las madrinas y padrinos financiaron por seis euros. Los padrinos fueron a plantar los frutales, les invitaron a comer y tienen un seguimiento del frutal que han plantado, al que se le puso su nombre.

La organización

Se trata de una asociación integrada dentro de un espacio público. Como eran gente muy diversa, y les costó mucho llegar a un consenso, decidieron crear un espacio en vez de lo que sería la típica cooperativa agraria en el que la gente produce y vende colectivamente. Se decidió crear un espacio con un modelo mixto, con un modelo de parcelas con las que los socios trabajadores cuentan, en total hay veinte parcelas productivas individuales de entre mil y mil quinientos metros cuadrados, y es la asociación, que será una futura cooperativa, la que dota de infraestructura, de sistema de riego y de todo, la que planifica y la que vende de manera conjunta, siendo la asociación la que compra los productos para luego venderlos. Pero el trabajo se gestiona individualmente, cada uno en su parcela. Cómo conseguir que un sistema individual sea justo para las veinte personas que van a cultivar, es una cuestión que ahora mismo está sobre la mesa y no tiene aún respuesta.

La planificación se realiza en función de sus deseos, ya que quieren dedicarse a la agricultura y a vender cestas ecológica, porque es precio cerrado y es una actividad más fácil que ir a las tiendas a vender, porque ahí oscila más el precio ya que estás en precio de mercado. Las cestas es un modelo de agricultura paisana que se importa de Francia donde da de comer a cien mil familias y funcionan con el modelo de cesta cerrada. Hay un compromiso entre consumidores y productores que se firma de mutuo acuerdo. Los productores se comprometen a producir verdura que sea ecológica, donde sea transparente el proceso, a repartirla, y los consumidores se comprometen a consumir la verdura, a pagar para que la persona que produce pueda tener una vida digna, y, además, el consumidor también tienen derecho a trabajar en la huerta si así lo desea.

Ahora están vendiendo sus primeras cestas de verduras, aunque todavía no tienen mucho éxito. La planificación con el modelo que tienen es muy complicado. Sacan cestas de cinco euros con tres productos pero por ahora es lo que pueden ofrecer, ya que están comenzando. El punto óptimo está muy lejos todavía ya que ahora mismo estarían en el diez por ciento de este punto de equilibrio. Pretenden definir una red local, es decir, alrededor de 200 km, a la hora de repartir estas cestas.

Inicialmente este modelo de cestas se genera en Japón en los años 70 pero es en Francia donde más fuerza alcanza. Se llama AMAP, Asociación por el Mantenimiento de la Agricultura Paisana (Campesina), de Francia. Este es el modelo principal que quieren seguir.

Cómo se implementa este sistema es muy difícil porque se necesita repartir en proporción las mismas verduras a todo el mundo desde un sistema de invernadero que está funcionando, para que todos los socios planten lo mismo, para, a la hora de vender, de cada uno de los huertos se saque la misma cantidad.

Difusión

Además de la tierra, la asociación está trabajando en un plan de formación que estará completo para el año que viene, con temas como la fertilización ecológica.

Igualmente se está trabajando en una ruta autoguiada, con carteles explicativos y visitas escolares, con los que están desarrollando un huerto escolar. La idea es ir creando actividades para diversificar la economía y crear muchas ramas. Pero ahora mismo el colectivo se pasa el día trabajando y no consiguen obtener casi ingresos, por eso intentan abrir este proyecto a asociaciones y gente que quiera trabajar con ellos, porque todo lo que sea sumar es bienvenido.

Tienen muy claro que el espacio no les pertenece, no es su propiedad, pero también tienen muy claro que lo que sí les pertenece en su trabajo, su energía y su capacidad de transformación y esto los hace estar muy orgullosos de ello.

Parque Agro-Ecológico Isla de Tercia
Joan Vidal
Investigador medio ambiental, educador medioambiental y miembro del Parque agro-ecológico Isla de Tercia

Se han cerrado los comentarios