Conferencia Manuel Lara García. Parque Educativo Miraflores

Ante la ciudad caótica, una respuesta organizada

La asociación Pro-Parque Educativo Miraflores nació en el año 1983. Eran vecinos de los barrios de la periferia de Sevilla que habían visto cómo durante veinte años la ciudad había crecido mucho generando un urbanismo caótico, y que se propusieron estudiar la historia del territorio para saber dónde estaban.

La historia de este territorio nace de las inundaciones que se producían en Sevilla cada vez que llovía debido a que se unían los cauces de los arroyos Tamarguillo y Tagarete e inundaban la ciudad. La última inundación de Sevilla fue en el año 1961 y a partir de ahí se unieron el Tamarguillo y el Tagarete por encima de Pino Montano y se hicieron desembocar en San Jerónimo, donde están actualmente. Esto liberó el territorio que era de huertas, pasando de ser un territorio rural a un territorio residencial. En veinte años se produjo un boom del ladrillo en aquella zona, de modo que en un territorio de huerta, del año 1960 al 1980, se habían instalado 150.000 habitantes, durante el cambio de lo rural a lo urbano.

Los nuevos habitantes habían venido también como aluvión a la zona, sabían de dónde venían pero nadie sabía dónde estaban. Así que la asociación se constituye para hacer un análisis del territorio y plantear alternativas a su ocupación.

Esto los llevó a estudiar en profundidad toda la historia del lugar y a descubrir que había un plan, un PGOU del año 1963, que había observado toda la zona aquella como parque, pero a principios de los años 80 los que estaban gobernando la ciudad desconocían por completo que existía esta reserva para el Parque Miraflores. Esta reserva se hace con la lógica de la serie de obras de ingeniería que se habían ejecutado para proteger la ciudad de inundaciones, los ríos son cortados y desviados, y entonces, dado que los ríos son propiedad del Estado y tienen una protección de cien metros de cada orilla, se reservó para esta zona verde los márgenes de estos arroyos que habían sido desecados. En 1983, fue labor de la asociación informar al Ayuntamiento de esta reserva del suelo, pedirles que recuperaran esta zona y que comenzaran a construir el parque.

Desde la asociación pusimos en conocimiento al Ayuntamiento que esos 150.000 habitantes que se habían establecido allí carecían de zonas verdes, que el urbanismo era totalmente caótico. Porque a pesar de contar con un PGOU, no había una observancia muy estricta en su cumplimiento, de modo que lo que era un terreno de huertas desde la antigüedad se empezó a construir sin hilo conductor, cada empresa inmobiliaria compraba cada huerta hacía su diseño del barrio, de modo que no había coincidencia de unos con otros, no había una interrelación de unos con otros, y se configuraron barriadas que no tenían comunicación entre sí. Los caminos que existían eran los existentes entre las huertas anteriores, diseñados para el paso de los antiguos carros cuando se practicaba la agricultura hortícola ya que la zona de la Macarena era la zona de abastecimiento hortícola de Sevilla.

Durante la Transición, en una época política nueva, la asociación tuvo la suerte de que fue escuchada y el Ayuntamiento procedió a ejecutar el parque comprando las distintas parcelas privadas que se vieron afectadas. Este parque empezó a construirse en el año 1986 y la asociación se encargó de que se tuvieran en cuenta todos los estudios que habían realizado del territorio, ya que en el proceso de crecimiento de la ciudad iba destruyendo todas las señas de identidad del territorio como las estructuras agrícolas, las formas de vida de los campesinos y demás.

En el Parque Miraflores se hizo primero un recorrido para estudiar y hacer un inventario del patrimonio que tenía y vimos que existía un cortijo con una casa de guarda, un pozo con noria, un aljibe y un manantial que conducía el agua mediante un acueducto hasta el Hospital de las Cinco Llagas, el actual Parlamento de Andalucía. Se indicó al Ayuntamiento que todo ese patrimonio arquitectónico, de tipo industrial agrícola, y el medio ambiente, protagonizado por el río, ya que pasaba por allí el río Tagarete, debía introducirse en la construcción del parque, que todo este patrimonio debería ser el eje vertebrador de los contenidos internos del parque. Y así se hizo, aunque había edificios que estaban muy deteriorados pero afortunadamente a través de Escuelas Taller se fue rehabilitando todo el patrimonio arquitectónico del parque como el cortijo o el molino de aceite, del que sólo existían las huellas.

Lo que se ha conseguido es, en primer lugar, recuperar el medio ambiente que existía antiguamente, ya que en el año 1983 había varias fincas que todavía eran cultivables y otras fincas que ya eran una escombrera de las construcciones realizadas en la zona. De este modo cuando se comenzó la construcción del parque, había tal cantidad de escombro que no se podía sacar de allí ya que costaba mucho dinero y además, sacarlo de allí era también crear otra escombrera en otro sitio, o sea, trasladar el problema a otro sitio. Así, en la zona de la escombrera lo que se hizo fue reorganizar los escombros para crear desniveles, recuperar la orografía del terreno, compactarlo y después cubrirlo con tierra vegetal y realizar plantaciones de árboles. De este modo se configura una parte de parque ornamental y otra parte de parque que es el que tiene todos los contenidos históricos. Durante las excavaciones aparecieron restos de una villa romana, y al continuarse con los estudios se ha encontrado un yacimiento calcolítico de hace cinco mil años. Este territorio del Parque de Miraflores conserva toda la historia de la agricultura de Sevilla, desde la época prehistórica hasta el momento actual.

Otro gran momento para la historia del Parque Miraflores fue cuando se construyó la SE-30 para la Expo’92, ya que supuso un problema debido a que el Parque se dividió en dos, la zona norte y la parte sur, que es donde se localizan los huertos. Esto supuso un enfrentamiento muy fuerte de la asociación con el Ayuntamiento y se rompieron las relaciones durante cuatro años.

Dentro de los trabajos realizados en el parque, se ha conseguido recuperar el antiguo cauce del arroyo Tagarete-Miraflores, doble nombre porque estos arroyos van tomando el nombre de las fincas por las que pasan, que discurre junto a los huertos, recuperar un puente que estaba enterrado y que se ha conseguido rehabilitar con la Escuela Taller Miraflores.

Fotografía aérea del Parque_Miraflores_(Sevilla)

Fotografía aérea del Parque_Miraflores_(Sevilla)

Territorio e historia

En cuanto a los huertos, se consigue la tierra y se reparte a los ciudadanos, para poder recuperar el tipo de territorio de las huertas. Se buscaba un espacio que conserve la idiosincrasia y los contenidos antropológicos que tenía toda esta tierra para conservarlo, exponerlo y desarrollarlo.

Se cuenta con documentación de la época en la que se hizo el reparto de Fernando III y Alfonso X el Sabio, momento en el que se repartieron las huertas entre los nobles y los burgueses que acompañaban a Fernando III en la guerra de la Reconquista de Sevilla, cuando había un total de doscientas huertas en la zona de la Macarena en el año 1211, lo que hace suponer que en época musulmana este territorio también eran huertas.

La villa romana descubierta está pendiente de excavar al completo, igual que queda en proyecto la construcción de un museo del aceite en el cortijo del interior del parque. Para este estudio hay que realizar una exploración con geo radar, trabajos para los que siguen buscando financiación.

Sin embargo, han realizado un ecomuseo en la zona sur del parque, zona donde están los huertos y donde se muestran los cultivos agrícolas, al que pretenden sumar el museo del aceite.

En la parte sur del parque es donde se situaba la Fuente del Arzobispo, un manantial que se generó para abastecer de agua a la zona norte de la ciudad, una vez que en época de Felipe II se desecó la laguna existente en la actual Alameda de Hércules.

Ecomuseo

El balance ecológico definitivo es que se ha recuperado la cultura de la huerta y se la han entregado a los vecinos, han recuperado el saber hacer de los agricultores que se han puesto a trabajar en los huertos del interior del parque, recuperando esa cultura y mostrándola a las personas que tienen una condición más urbana. Recuperar el saber hacer y los conocimientos y establecer una relación con la población es una de las gestas conseguidas por esta asociación. De este modo, cuentan con huertos escolares por los que pasan entre doscientos y trescientos niños al año, en un curso completo, de los once colegios públicos de la corona del Parque Miraflores, participando en todo el proceso de producción.

El Parque Miraflores ha tenido un gran impacto sobre el medio urbano en cuanto a la recuperación del territorio, las huertas, la difusión del conocimiento a través de visitas guiadas, se les ha entregado a los ciudadanos, y lo que era una ciudad agobiante ha entrado en una distensión, ya que la gente está gozando de la naturaleza. Esto ha cambiado también la forma de vida de los vecinos que hacen vida en el parque.

Han conseguido cambiar el concepto de parque que había en Sevilla, ya que antes de la construcción de este parque sólo estaba el Parque de María Luisa, que era un parque para nobles, para visitar, y en Miraflores lo que se ha conseguido es un parque interactivo no sólo para contemplarlo, donde el hortelano puede intervenir, manteniendo la zona de modo que no se degrada, consolidando el uso por los hortelanos, manteniendo así ese territorio.

El diseño del parque como ecomuseo permite que la zona de huertos se recorra, sea visitable, y se pueda preguntar al hortelano por su trabajo y por lo que planta, manteniendo un conocimiento hortícola que normalmente en la ciudad se pierde. La campaña de difusión y visitas guiadas trata de consolidar, mediante un discurso interpretativo, los valores de este territorio.

Existe un convenio con el Ayuntamiento y los huertos urbanos se reparten en un sorteo cada año, en el que se sortean doce huertos, con una concesión que tiene carácter indefinido. Se forma una bolsa con las huertas que se van quedando vacías porque siempre hay quien se aburre, tiene un nuevo trabajo, quien enferma o quien fallece.

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Sistema de huertos urbanos en el Parque de Miraflores

El sistema de las huertas implica que el vallado que las separa no tenga más de un metro de altura para que haya comunicación entre las personas y no aislamiento. La separación se realiza mediante unos setos bajos que los separan de los caminos. Los hortelanos no tienen ningún coste por explotar esos huertos, porque existe un pozo y es al Ayuntamiento el que se encarga de la factura eléctrica de la extracción del agua. La explotación durante un año puede tener un coste de entre 15 y 20€ al año por la compra de las semillas, que se hace entre los mismos hortelanos, ya que aquí la asociación no interviene.

A los huertos no se les cobra nada pero tampoco se pueden vender los productos que se cultivan en ellos, para no hacer una competencia desleal a los comercios que están en el entorno del parque. Los representantes de la junta directiva de la asociación, por incompatibilidad, no tienen puesto de trabajo en el parque, ni tampoco huerto, ya que se dedican a desarrollar los proyectos sociales, darles difusión y continuidad.

El reglamento para el uso de los huertos es muy básico. La huerta se puede usar indefinidamente pero no es hereditaria. La tierra que se entrega hay que trabajarla porque si no se está perjudicando a otro ciudadano que quiere utilizarla. La altura del vallado no debe superar un metro de altura para que se produzca esta relación entre los propios hortelanos y también con los visitantes. La producción ha de sr ecológica. Está prohibida la venta.

La asociación cultural se dedica a impulsar la creación de estos huertos y su implicaciones con proyectos sociales, llamado Huertas de las Moreras que es un programa que cuenta con huertos escolares, de ocio e itinerarios pedagógicos, destinado a una política de difusión del medio ambiente que se tiene en este parque, dando un sentido social a la actuación.

Se cuenta con una subvención y cuatro educadoras que son las que se encargan de traer a los niños a los huertos y desarrollar todo el proyecto educativo de los huertos escolares durante todo el año y hacer también los itinerarios.

El gran éxito de este proyecto ha sido que desde la asociación se ha establecido una estrategia de relación muy íntima con los vecinos, con los colegios próximos, se han protegido con la población. Se cuenta con un convenio del año 1994, de veintiún años, y que no han podido cambiar, ya que la intención de la asociación es que el Ayuntamiento municipalice este proyecto ya que está en terreno municipal y porque ya todo está hecho y funcionando a la perfeción.

Ante la ciudad caótica, una respuesta organizada
Manuel Lara García
Presidente del Comité Pro-Parque Educativo Miraflores

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